Por
ejemplo, un atleta de resistencia, como hemos nombrado en otro
artículo, hace entre cinco y diez veces más ejercicio físico que
el recomendable para poder llevar una vida sana. Este exceso puede
provocar una serie de consecuencias. Así, el corazón se va a ver
seriamente afectado; va a cambiar su funcionamiento y su lado derecho
va a tener que llevar a cabo un mayor esfuerzo, para poder trabajar.
Este tipo de cambios, en la forma de trabajar de nuestro corazón,
aún están presentes, cuando ha pasado una semana, desde que hemos
llevado a cabo la competición, que el atleta de resistencia hubiera
llevado a cabo. Pasados dichos días, el corazón va a volver a su
comportamiento normal. Pero, si decidimos preparar una prueba vamos a
encontrarnos con unas consecuencias, a lo largo de la temporada, la
acumulación de esfuerzo y el entrenamiento extremo, a lo largo de
los años, puede llegar a provocar lesiones permanentes en el corazón
que, al mismo tiempo, va a aumentar la posibilidad de sufrir las tan
pocas recomendables arritmias. El estudio ha demostrado que los
atletas de resistencia poseen un 12% más de posibilidades de sufrir
estos problemas.
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