El
ejercicio físico es bueno, todos lo sabemos. Además, esto es básico
para poder lograr llevar un estilo de vida saludable. Pero, no se
trata de hacer cuanto más ejercicio, mejor. Hay una serie de
límites, recuérdalo. Como en muchos aspectos de la vida, aquí, nos
encontramos que la moderación y el equilibrio se van a imponer. Pues
bien, un estudio de EEUU aba de demostrar que el ejercicio extremo
puede provocar más daños que beneficios. "Más
es mejor, hasta una dosis determinada. Pero a partir de ahí el
beneficio va disminuyendo, hasta
un punto en que puede perjudicar a la salud e
incluso a la longevidad" no indica James
O´Keefe, cardiólogo del Mid America Heart Institute of St. Luke´s
Hospital, que es el autor del trabajo que demuestra que, a la *hora
de realizar ejercicio físico, debemos ponernos unos límites. Su
investigación, que ha sido publicada en la revista Mayo Clinic
Proceedings, ha demostrado qué cambios, en nuestro cuerpo, tienen
lugar a causa de llevar a cabo ejercicio físico extremo. El
entrenamiento intenso y de resistencia -como es el que llevan a cabo
los atletas de maratón, de triatlón o de ciclismo extremo- puede
llevar a que suframos una serie de cambios estructurales en las
grandes arterias y en el corazón. Todo esto, puede llevar a que
suframos una arritmia.
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