Hay
que recordar que tanto los niños, como los ancianos, son los más
propensos, a la hora de poder sufrir una deshidratación, a lo largo
del verano, ya que el 80% de los ancianos bebe menos, de lo que
deberían y los niños apenas sufren la sensación de sed. Y, es que,
tanto los niños, como los ancianos, se parecen más de lo que nos
podríamos imaginar. Uno de los puntos en los que más se parecen es
el de la deshidratación, ya que, en ambas etapas de la vida, se va a
resentir el sentir, que se encarga de invitarnos a la ingesta de
líquidos, esa señal que va a llegar a nuestro cerebro, cuando
sufrimos una ligera pérdida de agua y de sales minerales, en el
organismo, para poder avisar al cuerpo, de la necesidad que tenemos
de beber. En los niños, todavía,no está desarrollado y, en el caso
de los ancianos, se ha ido debilitando, poco a poco, por lo que no
beben y va a aumentar el riesgo de deshidratación. Pues bien, vamos
a tratar la necesidad de estar hidratados y vamos a dar una serie de
consejos, para que los niños y los ancianos estén bien hidratados,
a lo largo de todo el día.
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