viernes, 13 de julio de 2012

Prevenir la deshidratación (II)



Según un estudio del Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), más del 80% de los ancianos bebe una menor cantidad de agua, de lo que le hacía falta. A esta falta de consumo de líquidos, hay que unir otras consecuencias de la edad, como puede ser tener un sistema inmunológico y de la regulación de la temperatura más débil, una mayor pérdida de movilidad y del agua corporal, lo que va a hacer que el impacto de la deshidratación sea mucho mayor, en su caso. De esta manera, una hidratación correcta podría llegar a evitar una de cada diez hospitalizaciones de personas mayores. La razón por la que los niños son más reacios a beber agua es que apenas tienen sed. Su sistema inmunológico va a estar menos formado y, por esta razón, están más expuestos a sufrir enfermedades y toleran mucho peor los cambios de temperatura. En este caso, uno de los motivos más frecuentes de deshidratación son las comunes diarreas y gastroenteritis, que son muy habituales, durante el verano y que, en muchas ocasiones, se van a asociar con una pérdida de líquidos, por tanto, hay que tener mucho cuidado.
Foto: fuente

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