También,
se encontraron que existían un 19% más de probabilidades de que
existieran problemas, que estarían relacionados con las matemáticas.
Y, por otro lado, se vio que los niños nacidos a las 38 semanas
poseían un riesgo algo menor que aquellos que habrían nacido a las
37 semanas. El estudio, que podemos leer en Monday in Pediatrics,
también ha descubierto cocientes intelectuales más bajos, en
aquellos niños que nacieron con el mismo peso, que un bebé de 37 o
38 semanas de gestación, si se comparan con aquellos que, al nacer,
pesaban algo más. Con estos resultados, sobre la mesa, la doctora
Kimberly Noble, que es la directora de la investigación, duda de lo
recomendable que puede ser, llevar a cabo el nacimiento programando
el parto, a través de las cesárea -o sea, parto abdominal-. Es una
práctica que se ha hecho demasiado habitual, en los últimos
tiempos, y no siempre por unas verdaderas razones, desde un punto de
vista médico. Hay que recordar que España es el país, del
continente europeo, donde tiene lugar un mayor número de cesáreas.
Uno de cada cuatro partos termina en cesárea -casi un 25%-; pero, en
los centros privados, llegan al 35%, cuando la Organización Mundial
de la Salud recomienda que no supera el 15%.
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