Como
indica el presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y
Nutrición (SEEN), Javier Salvador: "no
hay alimentos prohibidos o inadecuados, sino la ingesta
incorrecta en frecuencia y cantidad de
algunos de ellos lo que genera el problema del sobrepeso".
La
palabra “equilibrio”, debería estar presente, en cualquier caso,
si queremos hablar de una alimentación saludable. Así, no deberían
faltar los alimentos, que sean ricos en fibra, las hortalizas, las
frutas, verduras, pescados o las carnes blancas, sobretodo, si las
realizamos cocinadas a la plancha o al vapor. También, con la
llegada del verano, los niños consumen un mayor número de calorías,
ya que toman alimentos de una alta densidad energética, como es el
caso de la comida basura, los dulces o las bebidas gaseosas. Como el
propio Salvador expone: "esta actitud provoca que se adquiera un
esquema de alimentación desordenado basado en la ingesta de
múltiples tomas y a horas muy distintas, incluyendo horas nocturnas
que pueden llegar a alterar los patrones del sueño, lo que no
siempre va acompañado de un incremento en la actividad física".
A lo largo del verano, hay excepciones en el caso de los niños, ya
que se les va a permitir realizar más ejercicio, que a lo largo de
todo el año y eso les va a ayudar a la hora de perder peso.
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