domingo, 22 de abril de 2012

Los tapones en el oído (II)



La mucosidad es la que se va a encargar de mantener el ph, que nos encontramos en este canal, pero, cuando se acumula, llegando a una cantidad en exceso, va a provocar la obstrucción del canal y va a provocar la aparición de los tapones. En muchas ocasiones, la obstrucción del conducto auditivo está provocada por la alteración del mecanismo natural, que tiene la limpieza del oído.
Hay dos clases de tapones de los oídos: los tapones de cera, que son los comunes y que son causados por la acumulación de cera, de una manera excesiva. También, existen los tapones epidérmicos, que son menos frecuentes, que se caracterizan por ser más oscuros, por estar formados por una cera amarillenta, y se producen a causa de una descamación epitelial. El conducto auditivo externo posee una piel que es migratoria y que sale del tímpano hacia afuera. Al llegar hasta el final del conducto, dicha piel se va a mezclar con la cera y se van a formar pequeños detritus. Cuando el mecanismo no realiza bien su función, entonces, se van a formar tapones epidérmicos. Los tapones pueden aparecer en varias ocasiones, a lo largo de la vida de una persona; y, no aparecer en otras, ya que tanto la calidad, como la cantidad, de la cera va a variar de cada individuo. Incluso, hay una cierta propensión genética a sufrir este tipo de problemas. Este tipo de trastornos pueden presentarse en cualquier grupo poblacional, sin tener en cuenta el sexo o la edad del paciente.
Foto: fuente

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