La
mucosidad es la que se va a encargar de mantener el ph, que nos
encontramos en este canal, pero, cuando se acumula, llegando a una
cantidad en exceso, va a provocar la obstrucción del canal y va a
provocar la aparición de los tapones. En muchas ocasiones, la
obstrucción del conducto auditivo está provocada por la alteración
del mecanismo natural, que tiene la limpieza del oído.
Hay
dos clases de tapones de los oídos: los tapones de cera, que son los
comunes y que son causados por la acumulación de cera, de una manera
excesiva. También, existen los tapones epidérmicos, que son menos
frecuentes, que se caracterizan por ser más oscuros, por estar
formados por una cera amarillenta, y se producen a causa de una
descamación epitelial. El conducto auditivo externo posee una piel
que es migratoria y que sale del tímpano hacia afuera. Al llegar
hasta el final del conducto, dicha piel se va a mezclar con la cera y
se van a formar pequeños detritus. Cuando el mecanismo no realiza
bien su función, entonces, se van a formar tapones epidérmicos. Los
tapones pueden aparecer en varias ocasiones, a lo largo de la vida de
una persona; y, no aparecer en otras, ya que tanto la calidad, como
la cantidad, de la cera va a variar de cada individuo. Incluso, hay
una cierta propensión genética a sufrir este tipo de problemas.
Este tipo de trastornos pueden presentarse en cualquier grupo
poblacional, sin tener en cuenta el sexo o la edad del paciente.
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