miércoles, 4 de abril de 2012

El cuidado de los piercings


Colocarse un piercing es algo muy habitual, sobretodo, en los últimos años; pero, hay que señalar que puede provocar una serie de problemas: recuerda que en uno de cada tres casos tienen lugar algún tipo de complicación. Las semanas siguientes a la realización del piercing son muy importantes, ya que son claves para poder evitar inflamaciones o infecciones. Este tipo de situaciones adversas no hay que considerarlas poco importantes y hay que actuar sobre ellas, desde el momento en que tienen lugar, ya que podrían provocar infecciones generalizadas, tétanos secundarios o, incluso, llevar a una infección por hepatitis. Incluso, se ha llegado a conocer casos de infecciones de válvulas cardiacas (o sea, endocarditis infecciosa) en personas que sufrían lesiones valvulares, antes de que se hiciesen el piercing. Lo primero que debemos recordar, en todo momento, es que un piercing es la presencia de un elemento extraño en nuestro cuerpo y, por esta razón, podría provocar una serie de problemas. En un 10% de los piercings tiene lugar una infección. Los gérmenes más comunes que las provocan son los estreptococos y, ante todos, los comunes estafilococos. El tratamiento que tendremos que llevar a cabo va a ser de antibióticos, que van a ser administrados de forma tópica o por vía oral.
Foto: fuente

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