Un
informe realizado por el Comité de la Agencia Española de Seguridad
Alimentaria y Nutrición (AESAN), que depende del Ministerio de
Salud, ha recomendado que los niños, que sean menores de seis años,
las mujeres que están esperando un hijo o aquellas que están
planeando quedarse en estado, no deberían comer carne, que procede
de animales, que han sido cazados con munición de plomo, porque
dicho metal puede llegar a afectar al sistema nervioso central, si
está en desarrollo. Así, recomienda, a cualquier adulto, que limite
el consumo de dichos productos a un máximo de una ración- más o
menos, 150 gramos- por semana y se recomienda que se elimine la zona
de piel y carne cerca de la herida y limpiar muy bien las picadoras y
utensilios que hayan podido entrar en contacto con el susodicho
plomo. También, se recuerda lo bueno que es sustituir el plomo, más
tradicional, por materiales como el acero o el tungsteno. La
intoxicación por plomo, que se conoce como saturnismo, se piensa que
causó la sordera de Bethoveen y puede llegar a causar graves
anemias, fallos en el organismo y es neurotóxica. Si decidimos
consumir carne de caza, debemos tener en cuenta que hay una serie de
riesgos. Por otro lado, los cazadores defienden el consumo, de esta
clase de carne, ya que sostienen que es sana 100%.
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