A pesar de que las
dietas hipocalóricas están de moda, la Autoridad Europea de
Seguridad Alimentaria (EFSA) ha advertido de que no hay pruebas
científicas, que hayan relacionado el consumo de proteínas, con una
pérdida de peso real. Varios estudios han demostrado que la pérdida
de peso está relacionado, más con una disminución de calorías,
más que con la clase de alimentos que consumimos. Pero, el mayor
problema no es la cantidad de peso que podemos perder, sino las
consecuencias, en nuestra salud, que puede tener esta clase de
dietas. Por ejemplo, las dietas, que se basan en un consumo de
hidratos de carbono, que sea bastante limitado, pueden provocar una
situación de cetogénesis parecido a lo que sucede en los casos de
ayuno. Este estado metabólico va a provocar una rápida pérdida de
peso, que va a venir provocado por la movilización de las grasas, en
un intento de conseguir más energía. Pero, la cetosis va a provocar
una serie de efectos secundarios, poco deseados, como puede ser la
sensación de tener nauseas, la pérdida de apetito, cefaleas,
mareos, halitosis o insomnio, entre otros problemas. Si apostamos por
una dieta, con un alto contenido en proteínas, puede provocar
estreñimiento, que es uno de los problemas más frecuentes. Para
poder evitar este problema, lo mejor es tomar un buen suplemento de
fibra y una gran ingesta de líquidos -también va a ayudar a poder
minimizar la sobrecarga, que van a sufrir nuestros riñones, ya que
los productos, que derivan del metabolismo proteico, se van a
eliminar por vía renal-.
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