Parece que la tradición no se equivoca tanto y la ciencia lo demuestra. Pues bien, nos encontramos con muchos refranes y dichos populares que insisten que no hay mejor manera de comer, que lo que cocina nuestra madre, o nuestra madre. Pues bien, ahora tenemos un estudio que nos demuestra que esto es cierto. Y, es que cuando cocina la madre, los hijos tienen menos posibilidades de sufrir de obesidad y están mejor alimentados. Así lo ha demostrado un equipo de la Universidad de Granada, que dice que hay una relación significativa y completamente directa, entre el estado nutricional de los niños y lo que se les prepara en casa. Y, quién realice el menú familiar va a tener una importancia muy relevante. Pues bien, los hijos cuyos menús son realizados por las madres, están mejor alimentados y sufren menos de problemas de obesidad. Pero, si quien prepara el menú familiar no es la madre, los niños tienen un estado de salud peor. De esta manera, con pruebas científicas sobre la mesa, se reivindica el papel de la madre y su saber a la hora de poder cuidar la dieta de los suyos, ya que las madres son las que mejor conocen las necesidades alimentarias de sus hijos y la saben preparar, como elaborarla y como mantener la óptima alimentación de su familia.
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