Las personas deberían asimilar que el ejercicio mental es tan importante como el ejercicio físico. Así, la actividad intelectual nos va a permitir mantener el cerebro, en activo y en forma. Hay que recordar que las personas que realizan actividades estimulantes, en su día a día, como pueden ser la escritura o la lectura, van a tener menos niveles de una proteína que se asocia con la enfermedad del Alzhéimer. Hay que recordar que estamos hablando de una enfermedad neurodegenerativa, que suele afectar a personas de mayor edad, y cuyo síntoma más relevante es la pérdida de memoria, hasta llegar a un estado de demencia. Los escáneres cerebrales han demostrado que aquellas personas que realizan este tipo de actividades poseen un bajo nivel de una proteína, la beta- amiloide, que es la causante de la formación de las placas seniles en el cerebro, de aquellas personas que sufren la enfermedad. Los investigadores pidieron a los encuestados, que eran mayores de 60 años, con que frecuencia realizaban actividades como podrían ser leer periódicos o libros, escribir cartas o e-mails. También, fueron sometidos a pruebas neuropsicológicas y a escáneres cerebrales. Es la primera vez que se logra relacionar la actividad cognitiva, con la acumulación de amiloide en el órgano del cerebro. Ahora se está estudiando si este tipo de actividades podrían ayudar a modificar la enfermedad, si se aplican con antelación, antes de que aparezcan los síntomas.
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