O
sea, los colores verde, el amarillo y el rojo, nos van a indicar los
alimentos que son saludables, que nos van a dar pocos nutrientes y
poco o nada aconsejables, para disfrutar de un buen estado de salud.
A lo largo de los seis meses, en los que ha tenido lugar la primera
fase del experimento, el equipo de investigadores ha buscado
respuestas, que estén promovidas, por el uso de un determinado
color. Se han elegido alimentos intercambiables: una persona puede
llegar a elegir una manzana o un bollo, que se puede tomar como
tentempié, una botella de agua o un refresco, que no contenga
azúcar. Se quiso saber, hasta qué punto se va a discriminar si la
información que se recibe, va a ser inmediata y que no va a ser
meditado. Con una sola mirada, ya vamos a ser capaces de percibir el
color y, en unos segundos, se podría descodificar el código de
información y, de esta manera, llevar a cabo la elección. Este
sistema se va a aparecer al de un semáforo, o sea, con el verde se
van a identificar los alimentos más sanos, el amarillo se emplea
para poder agrupar los alimentos que son menos nutritivos y, el rojo,
se usa para los alimentos, que son menos recomendables. Como ves, es
un sistema mucho más fácil, de lo que nos podríamos imaginar, y va
a ayudar a salvar vidas.
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