Esta es la conclusión de un estudio que ha publicado la revista médica “The lancer”. Realizado por David Nutt y Leslie King, busca que la política estatal sea más eficaz para poder resolver el problema del impacto de estas sustancias adictivas, entre las que encontramos el tabaco. Se estudian los efectos en los consumidores y en los de su entorno. Las nueve categorías que se emplearon para realizar este estudio fueron: mortalidad de forma directa por su consumo, la mortalidad derivada por el mismo, daño directo por el consumo, daño derivado, dependencia, discapacidad mental por su consumo, pérdida de capacidad de la percepción, daño en las relaciones personales y lesiones.
Las siete categorías de perjuicios a los demás han sido: crimen, conflicto familiar, daño al entorno cercano, coste económico, deterioro de la cohesión comunitaria y daño al conjunto de la sociedad.
Así, el alcohol logró 72 puntos, la heroína 55, y el crack 54. Así, se confirman los resultados que habían aparecido en otros estudios de Reino Unido y Holanda “confirmando que el actual sistema de clasificación de las drogas no se corresponde con las pueblas acerca del daño que causan (…) También coincide con las conclusiones de anteriores informes de expertos acerca de que afrontar de manera de decidida los perjuicios derivados del alcohol es una estrategia de salud pública válida y necesaria”.









