Así, la obesidad suele interrelacionarse con otros factores y, en muchas ocasiones, es la causa de que el resto de parámetros se lleguen a alterar. Si tenemos en cuenta la salud cardiovascular, el tipo de obesidad que provoca más problemas, que tiene más peligro, es la obesidad abdominal u obesidad central, o sea, el exceso de grasa que se acumula alrededor de la cintura y que va a favorecer a que se acumule más grasa en distintos órganos, como puede ser el hígado -entonces, estaremos hablando de obesidad visceral-. En el caso de los hombres, no debería superarse los 102 centímetros. En el caso de las mujeres, no debería exceder de los 88 cms. La mejor manera para poder evitar estos problemas es: hacer ejercicio físico de intensidad moderada, de manera regular, como puede ser pasear entre 30 y 60 minutos, cada día, por lo menos 5 días a la semana y seguir una dieta sana y cardiosaludable. Estos son los pilares, para poder prevenir el sobrepeso, la obesidad o la obesidad abdominal. Tenemos que realizar ejercicio, de manera sana y de manera constante. Algunas de las actividades que nos van a ayudar a prevenir estos problemas es el ciclismo, las carreras de fondo o la natación -eso sí, si no tenemos ninguna enfermedad que no nos permita poder llevar a cabo estas actividades-. Al ser deportes que no tienen un gran desgaste de glucosa, de manera inmediata, sino que es más bien mantenido, lo podremos regular más y podremos mejorar nuestro metabolismo. Otros deportes que son más anaeróbicos, que necesitan una fuerza muscular más explosiva, van a ser menos recomendables, en estos casos.
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